Sólo le pido a Dios

Solo le pido a Dios: un canto necesario en estos tiempos 

Hay canciones que pertenecen a una época y otras que, por desgracia, nunca dejan de ser necesarias.

Solo le pido a Dios es una de ellas.

Vivimos rodeados de imágenes de guerras, pueblos destruidos, familias separadas y personas obligadas a abandonar sus casas. Escuchamos discursos cargados de odio, enfrentamientos y rencor. Y lo más peligroso es que, de tanto verlo, podemos terminar acostumbrándonos.

Podemos llegar a contemplar el dolor ajeno como una noticia más.

Por eso, desde La Parranda Chasnera, hemos querido detenernos en esta canción y hacerla nuestra. No porque podamos cambiar el mundo con una interpretación, sino porque creemos que la música también sirve para recordar aquello que nunca deberíamos aceptar con indiferencia.

Solo le pido a Dios
que la guerra no me sea indiferente.

Y cuando hablamos de Dios, no pretendemos establecer diferencias entre creyentes y no creyentes. Para quien tiene fe, estas palabras pueden ser una oración. Para quien no la tiene, pueden representar un deseo íntimo, una conversación con la propia conciencia o una petición nacida desde lo más profundo de uno mismo.

Porque, más allá de las creencias de cada persona, hay deseos que nos pertenecen a todos: que la guerra termine, que el odio no nos domine y que nunca perdamos la capacidad de sentir como propio el dolor de los demás.

Esta canción es mucho más que una melodía. Es una llamada a la conciencia, un canto contra la indiferencia y un mensaje universal de paz que ha atravesado generaciones y fronteras. Popularizada internacionalmente por la inolvidable Mercedes Sosa, se convirtió en uno de los grandes himnos de la música latinoamericana.

Y hoy sus palabras siguen golpeando con la misma fuerza.

Personalmente, este trabajo ha supuesto también un proceso muy especial. Me encargué de realizar los arreglos y de grabar toda la música en mi estudio junto a mis compañeros de La Parranda Chasnera. Después, Danny G. Martínez dio forma al sonido final encargándose de la mezcla.

El videoclip fue realizado por Óscar Sosa y Ángel Pérez, quienes llevaron este mensaje a las imágenes y ayudaron a completar un trabajo nacido desde la música, pero también desde la necesidad de decir algo.

No queremos acostumbrarnos a la guerra.

No queremos aceptar el odio como algo inevitable.

No queremos que el dolor de los demás nos sea indiferente.

Solo queremos aportar nuestra voz, nuestros instrumentos y nuestra manera de hacer música para repetir una palabra que nunca debería perder su fuerza:

PAZ.

Gracias por escuchar, por compartir este videoclip y por ayudarnos a llevar su mensaje un poco más lejos.

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